La música
es, según la definición tradicional del término, el arte de organizar
sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios
utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el
ritmo, mediante la
intervención de complejos procesos psico-anímicos. El concepto de música ha ido
evolucionando desde su origen en la antigua Grecia, en que se reunía sin
distinción a la poesía, la música y la danza como arte unitario. Desde hace
varias décadas se ha vuelto más compleja la definición de qué es y qué no es la
música, ya que destacados compositores, en el marco de diversas experiencias
artísticas fronterizas, han realizado obras que, si bien podrían considerarse
musicales, expanden los límites de la definición de este arte.

Las definiciones parten desde el seno de las culturas, y así, el sentido
de las expresiones musicales se ve afectado por cuestiones psicológicas,
sociales, culturales e históricas. De esta forma, surgen múltiples y diversas
definiciones que pueden ser válidas en el momento de expresar qué se entiende
por música. Ninguna, sin embargo, puede ser considerada como perfecta o
absoluta.
Una definición bastante amplia determina que música es sonoridad
organizada (según una formulación perceptible, coherente y significativa).
Esta definición parte de que —en aquello a lo que consensualmente se puede
denominar "música"— se pueden percibir ciertos patrones del
"flujo sonoro" en función de cómo las propiedades del sonido son
aprendidas y procesadas por los humanos (hay incluso quienes consideran que
también por los animales).